La máquina expurgadora
La realidad vuelve a superar a la ficción. ¿Cómo se pueden unir las distopías de 1984 y Fahrenheit 451 en un mismo acto malvado? Así: una empresa canadiense está comprando en librerías de lance de todo el mundo libros que ya casi nadie lee para dárselos de comer a las Inteligencias Artificiales en un proceso en que cortan sus páginas amarillentas y los destruyen. Lo cuenta este artículo de eldiario.es [la negrita es mía]: